Descubren en la cueva de El Soplao nuevas formas de vida que no dependen del Sol

Las miles de personas que cada año visitan la cueva de El Soplao (Cantabria, España), son atraídas por sus estalactitas excéntricas deberán ahora dirigir también su mirada hacia unas rocas negruzcas diseminadas por el suelo que hasta la fecha habían pasado desapercibidas, pero que prueban que la vida se abrió pasó allí hace un millón de años sin luz y casi sin alimento.
Este tipo de rocas biológicas, conocidas como estromatolitos, están presentes en el registro fósil de la Tierra desde hace 3.500 millones de años -de hecho, son los primeros testimonios de vida en el planeta- y se forman como consecuencia de la actividad de microorganismos, cianobacterias y algas cianofíceas, principalmente.
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