Greenpeace denuncia que modificar las normas para permitir la reapertura de la central nuclear de Garoña es delictivo

Acción frente a la central nuclear de Garoña.-Imagen prensa Greenpeace-

La organización ecologista anima a reivindicar el cierre total este domingo ante Garoña.
Tras la firma hoy por parte del Ministerio de Industria de la orden por la que se declara el cese definitivo de la explotación de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), ante el vencimiento mañana de su permiso de funcionamiento, Greenpeace anuncia que tomará las acciones legales oportunas para que no prospere ninguna medida que pretenda evitar el cierre de la central.
La organización ecologista denuncia que con esta orden de cierre basada en "motivos económicos y no de seguridad" el Gobierno favorece los intereses de una compañía energética por encima de la seguridad de la ciudadanía, puesto que ha obviado todas las exigencias del Consejo de Seguridad Nuclear. Greenpeace anima a la ciudadanía a sumarse a la concentración ante Garoña que se celebrará este domingo 7 de julio a las 12h.

La vicepresidenta y portavoz del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha afirmado que el Gobierno realizará las "modificaciones normativas necesarias para que pueda volver a la actividad". Greenpeace exige al Gobierno transparencia y legalidad en sus procesos puesto que ya ha iniciado esas modificaciones al introducir la posibilidad de renovar un permiso después del cese en el proyecto de Real Decreto para la gestión de residuos nucleares.
La organización ecologista destaca que los "motivos económicos y no de seguridad" que expresa la orden de cierre son los que permitirían reabrir la central amparándose en el citado proyecto de Real Decreto para la gestión de residuos nucleares. Esto no sucedería si el cierre hubiera estado basado en las razones de seguridad reconocidas por el CSN, además de que el proyecto de RD prohíbe expresamente la reapertura en este caso.
"Los actos administrativos que se dictan a sabiendas de estar favoreciendo intereses particulares tienen un nombre en nuestro país y es el del delito de prevaricación recogido en el artículo 404 del Código Penal" ha declarado Raquel Montón, responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace. "El ministro de Industria debería saber que escribir normas que favorecen los intereses particulares de las empresas nucleares es un delito grave, y más cuando es la sociedad quien asume sus riesgos".
Greenpeace añade que lo que ha sucedido hoy es una prueba más de la connivencia existente entre el Gobierno y las grandes eléctricas en España y un caso más para el estudio de la Fiscalía General Anticorrupción.
Fuente: Greenpeace

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